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sábado, 28 de noviembre de 2015

La Extraordinaria Historia del Reino Prohibido (II)

Los Cinco Reinos

Las aventuras del Caballero Rimbowski

Las aventuras del Caballero Rimbowski se desarrollan dentro de Los Cinco Reinos, aquí va una breve explicación de cuáles son estos cinco reinos con ayuda de l antiguo mapa de los Cinco Reinos.

Contraportada de La Extraordinaria Historia del Reino Prohibido
Contraportada de La Extraordinaria Historia del Reino Prohibido


1. El Reino de la Sierra que está dominado por los Secuaces de la Sierra cuyo Rey domina una vasto territorio que linda por el Este con la Ciudad del Prestigio y el Paraíso de los Dos Soles, por el Sur y el Oeste con el Reino de Poniente, al Sur con el Bosque Sagrado y la Torre del León del Reino Prohibido. En su interior se encuentra el paso al Reino de las Sombras que se encuentra más allá de las elevadas colinas de la Sierra tras las nieves perpetuas que impiden el paso a ese Reino. Allí, el caos impera y el sufrimiento de sus habitantes se deja sentir en el norte del Reino de la Sierra. Este es un Reino súbdito de los Fenoles, Sarco y Esbirro.

2. El Reino de Poniente, es un reino ubicado al Oeste de los Cinco Reinos dominado por Secuaces cuyos lindes son el Reino de la Sierra al norte. el Reino de Manchado al Sur y la Torre de los Hados o de Poniente del Reino Prohibido, al Este. Más allá de este Reino se encuentran las tierras ignotas del Desierto de las Llamas, un lugar inhóspito e inaccesible para la vida. Conserva cerca del Reino de la Sierra el camino que conduce a los Reinos Helados del Norte, de donde procede el Caballero Rimbowski. Este es otro Reino de Secuaces dominado por Fenoles.

3. El Reino Manchado, es el gran Reino del Sur de los Cinco Reinos que linda al Este con el Reino de Poniente, al Oeste con el Paraíso de los Dos Soles, al Sur con el Mar de las Ballenas y los Reinos de las Islas del Sur. Al norte limita con el Reino Prohibido a través de la Torre del Toro. Los Secuaces manchados son sus dominadores y su Rey está tambieñn sometido a los Fenoles de la Ciudad del Prestigio.

4. El Paraíso de los Dos Soles y la Ciudad del Prestigio, son los extensos territorios al Este de la Torre del Águila que hacen frontera con el Reino de la Sierra en la zona de la Ciudad del Prestigio y, a través del Puente del Sur con el Reino Manchado. Más al Este del Reino, se encuentra el Mar de la Calma y las Islas del Reflejo llena de leyendas y mitos que conoceremos en la segunda aventura del Caballero Rimbowski. Es un territorio de los Cinco Reinos que nunca ha alcanzado esta categoria por la enemistad tradicional entre La Ciudad del Prestigio y Candelaria, ciudades que se disputan la capitalidad del supuesto Reino. Es el más populoso de los territorios y el más rico después del Reino Prohibido, allí habitan desde su expulsión del Reino Prohibido los Cuatro Hados principales: Shalma, Trueno, Doságuilas y Pescador. Ellos se encargan de la protección espiritual del Paraíso de los Soles.

La Ciudad del Prestigio, también llamada por Hombres, Águilas y Hados, La Ciudad Maldita,es la capital de los Fenoles. Lugar desde donde dominan sus tres Reinos subordinados y desde donde quieren imponer La Ley Marcial Fenol a todos los Reinos constituyendo el Cuarto Reino de Naciente en el Paraíso de los Dos Soles. Pero, para conseguirlo, tendrán que conquistar el Reino Prohibido del Rey Calandino.

5. El Reino Prohibido, bajo el gobierno del Rey Calandino, la Princesa Tiara y el Guardián de la Palabra es el principal reino de los cinco. Con sus muros de oro puro establecen un influjo económico y espiritual sobre los cinco reinos. Su creencia en un Misterioso Ser parece ser la  fuerza espiritual que les otorga el vigor necesario. Sus habitantes se denominan Águilas y nacen con este sello del cual pueden ser privados si incumplen sus mandatos; así, el que los incumple se le destierra y se le impone el sello de Águila Caída. Un total de 144 Águlas han sido expulsados, entre ellos algunos Hados importantes como Shalma, Trueno, Doságuilas y Pescador que desean regresar al Reino soñado, su patria.

Todo hombre nacido fuera de los muros sueña con entrar alguna vez en el Reino Prohibido, como el Caballero Rimbowski, pues allí siempre es primavera y los árboles florecen siempre, los frutos son más sabrosos y el sol luce doblemente. Un sueño dorado que está prohibido para los hombres libres de fuera de muros ya que sus muros son infranqueables y los Canes vigilan las cuatro entradas: Torre del León, al Norte; Torre de los Hados o de Poniente, al Oeste; Torre del Águila al Este; y Torre del Toro en el Sur mirando al Puente de su mismo nombre que une estas tierras con las Tierras del Reino Manchado.

Antiguo mapa de los Cinco Reinos
Antiguo mapa de Los Cinco Reinos


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jueves, 26 de noviembre de 2015

La Extraordinaria Historia del Reino Prohibido (I)

Próximamente en Createspace y Amazon

El Caballero Rimbowski

Cuando todavía estoy empezando con la promoción de Dentro del Pozo, y haciendo caso a los consejos de los cercanos que me invitan a lanzar otra novela de distinto perfil de cara a la Navidad, voy a publicar, en breves fechas, la novela: La Extraordinaria Historia del Reino Prohibido a través de Createspace de Amazon.

Portada del libro La extraordinaria historia del Reino Prohibido
Portada del libro La extraordinaria historia del Reino Prohibido

Es una novela muy diferente a Dentro del Pozo pues se trata de las primeras aventuras de El Caballero Rimbowski, un personaje que promete una saga de aventuras para todos los públicos. Auinque la novela está disponible para cualquiera que le gusten las novelas de acción y aventuras del tipo de Tolkien o C.S. Lewis, su público objetivo será el público jóven - del que formamos parte CASI todos, al menos en espíritu -.

En la página web: http://vicenteboadoquijano.webnode.es/ tenéis toda la información del lanzamiento. En esta entrada solo quiero introducir la historia no escrita del Caballero Rimbowski, su origen. Una historia que no se va a contar en ninguna novela y que conviene que conozcáis todos los que vais a leer esta novela (que seréis muchos).


La historia de Gnard Rimbowski comienza así:


En la aldea de Galaard los inviernos eran oscuros y fríos, las noches duraban unos tres meses y hasta que la Primavera no llegaba, el sol no amanecía. En el primer día de la primavera el pueblo entero se levantaba al alba y celebraba con grandes fiestas el amanecer trimestral.

Los campos, de dimensiones descomunales, permanecían cubiertos con un extenso y copioso manto blanco que aparecía orlado por las montañas Doradas de Larsen. A los pies de las mismas estaba el Castillo de Darkkesnard, el cual se dibujaba en las montañas, en un perfecto color negro que contrastaba con las blanquecinas praderas, con las blancas montañas.

Un joven despierto y alegre era el más satisfecho de todos, llamaba la atención por su enorme corpulencia y su trato educado y amable. Jugaba con los chicos más jóvenes levantándolos por los codos o haciendo el pino con una sola mano; de forma que era admirado por los más pequeños de la aldea.

Mientras miraba amanecer por encima de las montañas Doradas de Larsen y sobre el oscuro castillo de Darkkesnard juraba a sus padres que viajaría hacia al sur, en dirección a los Cinco Reinos para entrar en el Reino Prohibido como contaba la leyenda del Caballero Negro, que llegó a ser Águila.

  • Gnard, eso es imposible. No son más que estúpidas leyendas esas historias, y aquí nos haces mucha falta. - Le advertía su madre con gesto preocupado.

  • ¡Vamos, madre!, no puedo quedarme encerrado en estos parajes helados toda la vida...

  • Ya lo sé, hijo. Ya sé que sueñas con grandes aventuras, pero es que ni siquera eres Caballero. Y solo podrás circular libre fuera del Reino Helado si el Rey Grimeldsen te nombra y te arma como tal.

  • Soy muy bueno con la espada y, con los tiempos que corren, habrá ocasiones de demostrar al Rey de lo que soy capaz.

El amanecer produjo una gran emoción en todos los habitantes de la aldea, pasados los días comenzó el lento deshielo abriéndose el río y mostrando el Puente que unía la aldea Galaard con el castillo del Rey Grimeldsen. Los Reinos Helados eran un hermoso canto a la naturaleza cuando llegaba la Primavera.

Mapa antiguo de Los Cinco Reinos
Mapa antiguo de Los Cinco Reinos

A los pocos días de producirse las noches de sol, llegó al pueblo la noticia de que el Pirata Kirdell castigaba al castillo con vehemencia desde el “Mar de las Rocas que flotan”. Algo que solía suceder con frecuencia pues la necesidad de provisiones de estos piratas se hacían acuciantes al finalizar el invierno y con la llegada del sol, se animaban a ir en busca de provisiones a los reinos cercanos.

Sin embargo, esta vez el acoso era mayor y parecía que quisera entrar en el castillo para ocuparlo. El Rey dictó un auxilio por el que pedía soldados voluntarios de levas en sus tierras para defender el castillo oscuro. Gnard vió en ello la ocasión propicia para mostrar su habilidad con la espada y se apuntó en las levas con gran disgusto para su madre.

Gnard corrió esa mañana para apuntarse y llegó el primero, cosa que no pasó desapercibido al Oficial encargado y le dió el puesto de enlace dentro del castillo entre lanceros de las murallas y el mando del castillo. Un puesto de responsabilidad que solía salir caro pues estaba expuesto a las flechas y las piedras lanzadas desde el exterior un buen número de veces durante casi cien metros de distancia.

Cuando Gnard Rimbowski llegó al castillo por el flanco de la aldea no pudo más que abrir los ojos sorprendido por el tamaño de los muros y la altura de las torres. Le pareció una fortaleza inexpugnable hasta que vio las tropas con las que intentaba conquistarlo el Pirata Kirdell. Desde lo alto podía apreciar los movimientos de sus tropas que buscaban cercar el castillo para asediarlo. Pudo observar, con pena, la falta de espíritu de las tropas y del propio Rey en su propia defensa.

  • Con esta fortaleza inexpugnable, solo el bajo espíritu que hay en el castillo puede hacer que logren su propósito – murmuraba Gnard a quien quisiera escucharlo.

Pronto comenzó su labor - el soldado - con gran vigor y entrega, exponiéndose de forma permanente a las saetas del pirata sin que ninguna le llegara a rozar. Los lanceros desde las murallas hacían apuestas sobre la duración del soldado, pues el riesgo era evidente. Apuestas que comenzaron por ser a favor de una muerte inmediata para acabar por apostar por una muerte simplemente rápida.

Con su vitalidad y simpatía fue convenciendo a los lanceros de que él no caería en esa fosa de cien metros, que estaba llamado a entrar en el Reino Prohibido como hizo en su tiempo el Caballero Negro. Los lanceros comenzaron a encariñarse con el soldado por su idealismo absurdo hasta el punto de apostar por que saldría con vida del envite.

Su ardor combativo animó y estimuló a los lanceros pues si él creía en la victoria, ¿por que no iban a creer ellos que estaban protegidos por los merlones del castilllo? Así fue como el oficial reconoció la valía del soldado, ascendiéndole en plena batalla a Alférez con espada, cerca ya de los oficiales.

En una de las intentonas de conquista de los piratas, tuvo la ocasión Gnard de demostrar su valía con la espada repeliendo a un pequeño grupo de ellos que entraban con valor; pero Gnard era muy superior con el arma e hizo que se dieran a la fuga.

Mapa antiguo del Paraíso de Dos Soles
Mapa antiguo del Paraíso de Dos Soles

Tas varios meses de asedio, el prestigio de Gnard había crecido pues ya mandaba una mesnada de hombres y el Rey lo requiriró para una misión suicida. Lo llamó al pequeño despacho que estaba al lado de la sala del trono con discreción y fue sincero con él.

  • Amigo Gnard, me comenta todo el mundo que te distingues por tu valor y tu buen uso de la espada. Tengo una misión para ti. - El Rey hablaba con toda la pompa propia de un gran rey, pero se le veía ya fatigado por sus achaques y su edad.

  • Majestad, para eso estoy aquí. Para servirle a usted en lo que necesite.

  • De acuerdo Gnard, pero he de decirle que no espero que tenga éxito en esta misión. Y lo más seguro es que mueras en ella. - Le precisó con énfasis lúgubre, el Rey.

  • No creo que eso suceda, Rey. Pues estoy compormetido a entrar en Reino Prohibido en alguna ocasión.

  • Ja, ja, ja. Pero hombre, eso está prohibido para los hombres como tú. Además no eres ni siquiera un Caballero, ¿cómo vas a ser libre de andar por los reinos?

  • Precisamente, Majestad... En el caso de que salga con vida de esta misión suicida, le pido que me haga Caballero con poderes para circular libremente por los reinos.

  • De acuerdo, Gnard. Para el caso en que me traigas muerto al Pirata Kirdell o consigas que leven anclas y se marchen, te haré Caballero, te daré un caballo digno, una noble espada con escudo de armas y víveres para que puedas llegar hasta los Cinco Reinos. Y, en el caso de que mueras y recuperermos tu cuerpo, te nombraré igualmente Caballero y cuidaré que tu familia obtenga el sostén que como valiente soldado que me han entregado merecen.



Gnard Rimboski partió solo cuando la hora del día apuntaba a la madrugada, pues aunque el sol estaba en el cielo, rozaba el horizonte y, entonces, la bruma se hacía espesa y la luz parecía en tinieblas. La mayoría de ambos frentes dormían a esa hora y salió por el pasadizo de la portezuela en busca de las posiciones del Pirata.

Gnard se encontró con un pirata apostado - entre dormido y despierto -, al cual atravesó con su espada entre la quinta y la sexta costilla sin que pudiera decir nada. Se cambió con él la vestimenta y circuló tranquilo a lo largo de la mañana hasta el lugar donde habitaba el Pirata Kirdell. No eran los piratas gente preocupada por su protección personal, así que le resultó fácil encontrar el lugar y al propio pirata sin necesidad de hablar ni una sola palabra.

Cerca de la tienda montada para el Pirata y sus oficiales, estaba apostada a modo de taberna otra tienda en la que se pudo sentar y esperar mientras bebía y cantaba aparentemente borracho junto a otros piratas a los que no conocía, y a los que no parecía importar que no le conocieran. Así eran los piratas, crueles como pocos, temidos como ninguno y despreocupados hasta la estupidez por su propia seguridad.



Gnard no tuvo otra cosa que esperar la ocasión aparentando estar borracho pero permaneciendo sereno como nunca en su vida. Así, cuando la noche caía; o sea, cuando el sol estaba más tumbado, bajaba la temperatura y la bruma espesa ocupaba el lugar, Gnard se dirigió a la tienda del Pirata Kirdell por detrás del lugar donde dormía, rasgó la tienda con su espada de modo sigiloso, entró en la estancia donde tan solo dormía el Pirata y su mujer y acabó con la vida del piata sin despertar si quiera a la mujer.

En un silencio sepulcral sacó el cuerpo de la tienda y lo depositó sobre su caballo, salió con sigilo del poblado de tiendas piratas y, al llegar fuera, cabalgó con fuerza hasta alcanzar las puertas del castillo. Poco importó la tardía persecución de los piratas cuando se dieron cuenta del audaz golpe que Gnard les había propiciado.

Al llegar a la vista del castillo sacó Gnard Rimbowski el pañuelo amarillo con el que tenía que identificarse y la puerta del castillo se abrió para franquearle el paso. A las puertas le esperaba el Rey que, con un gesto atónito y feliz, no pudo más que felicitar a Gnard por su hazaña discreta.

No tardó el Rey en exhibir el cuerpo del Pirata en las murallas del Castillo Oscuro observando cómo recogían y huían los piratas de su reino. Ellos tenían un problema de mando que no podían resolver en tierra extraña. Volverían, pero no con esas intenciones.

  • En cuanto a ti, Gnard, te será concedido lo que has pedido. Aunque siento perder a alguien tan valioso. - La euforia contenida del Rey que había estado a punto de perderlo todo y que lo conservaría gracias a la sagacidad de Gnard Rimbowski era consecuencia de su posición, pero en su interior había un íntimo deseo de agradecimiento hacia Gnard, hasta el punto de querer protegerle donde quiera que estuviera.


A los pocos días hizo el nombramiento de Gnard Rimbowski como caballero con los mas amplios derechos que pudiera disponer en cualquier reino hermanado con el Reino Helado del Norte. Cumplió lo prometido y le entregó caballo, víveres y armadura de color negro hecho de placas metálicas. En las palabras del Rey se dejaba sentir la emoción y el agradecimiento cuando le puso la espada en el hombro:

“Por su gran valor, tenacidad y sagacidad nombro a Gnard Rimbowski “Caballero”. A partir de ahora será recordado como un héroe en los Reinos Helados del Norte y su herocicidad será contada de padres a hijos y de generación en generación, siendo así que será tratado con el nombre de Caballero Rimbowski en todos los Reinos de la Tierra”

Cumplido los protocolos del acto y tras la clebración a la que invitarían a su familia, salió el Caballero Rimbowski del Castillo Oscuro en dirección Sur hacia los Cinco Reinos, sobre un caballo negro con armadura del mismo color y con la pelliza sobre ella. Un sencillo escudo le acompañaría, una pequeña cruz cuadrada en negro sobre fondo blanco.

Salió de las tierras heladas justo cuando el verano llegaba y la tibia primavera se volvía más cálida en aquellas tierras en que el verano es solo una primavera templada con la emoción de un caballero en busca de grandes aventuras por vivir y con el afán de conseguir metas inalcanzables; con la tranquilidad de ser ya un héroe en sus propias tierras donde siempre sería añorado y recordado como el héroe que mató al Pirata Kirdell en el mismo momento en que el Reino caía en sus garras de Pirata.

FIN

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martes, 24 de noviembre de 2015

La habitación misteriosa

Hotel California

De los Eagles a un relato de misterio

Pocas canciones han tenido tanto reconocimiento como la que publicaron el 22 de febrero de 1977 los Eagles con el nombre de "Hotel California" y pocos, muy pocos entendemos lo que cantamos en esa canción. Y no es por problemas la traducción precisamente.

The Eagles 77
The Eagles en 1977

Y es que la historia que allí se cuenta es extraña, tanto que sus creadores Don Felder, Glenn Frey y Don Haley como integrantes del grupo Californiano Eagles han tenido que aclarar mil veces su contenido afirmando, entre otras muchas cosas, que no es satánica, que no se refiere a ningún hotel existente con ese nombre; que se trata exclusivamente de la descripción de la madurez, de la descripción de la alta sociedad californiana y del daño que producen las drogas. Así, tantas otras cosas que han explicado sobre ella.

Sin embargo, la letra es - sin duda - extraña. No obstante la canción es excelente y el "solo" de guitarra de Don Felder (con su extravagante doble guitarra) de los mejores de la historia. Así y todo,lo que no cabe duda es que en el Hotel California suceden cosas extraordinarias pues de allí siempre puedes darte de baja, pero nunca´te irás. Tal y como dice la canción.

Al respecto de ponerlo al  revés para averiguar si tiene o no mensajes esotéricos ya advierte su autor que no lo hagáis porque se rayará. Y además te acabará por rallar, escuchar una canción tan buena del revés.

El relato que os propongo es también un relato enormemente sugerente y relacionado con el misterio de una habitación de hotel que atrapa y subyuga a nuestro protagonista hasta el punto de regresar siempre a esa misma misteriosa habitación de hotel en busca de algo... Quizás sea aquel, el Hotel California, ¿quién sabe?


LA HABITACIÓN MISTERIOSA

Algunos ansían olvidar los hoteles en los que se alojan al modo de Quijotes que quisieran desconocer de dónde proceden por vergüenza de lo que allí sucedió. Pero no es culpable el lugar de las desventuras que acaecen en ellos. Aquel hotel lo recuerdo con detalle, no quisiera decir el lugar o el nombre al lector, ya comprenderá las razones que me impulsan a guardar silencio.

Llegué cierta noche del mes de julio, las cigarras se agitaban en el pequeño jardín que ennoblece la puerta del hotel. El recepcionista, alto y con destacado bigote bajo unas nerviosas narices me recibió con un saludo amable invitándome a registrarme en la habitación 404.

El botones me acompañó hasta al ascensor y allí le despedí dejando caer unas monedas en su mano, declinando con ese gesto su compañía. Me aproximé por el pasillo de agradables tonos crema cubierto con alfombra roja y rodeado de puertas idénticas, salvo por el número creciente y decreciente de las mismas; según el lado del pasillo donde miraras.

Al llegar a la puerta 404, me sorprendió ver a una chica del personal trabajando en la habitación contigua a la mía.

  • Buenas noches, señor... Que tenga usted feliz estancia. – La chica hablaba un español sin acento alguno que la identificara. Su piel morena y su pelo negro oscuro y brillante, unido a una amabilidad metálica, me invitaron a pensar que su presencia estaba fuera de lugar. Nunca había visto, en mis múltiples residencias hoteleras, tanta diligencia a la hora de limpiar una habitación. Pasaban ya las 12 de la noche.
Joe Walsh y Don Felder
Joe Walsh y Don Felder
Introduje la tarjeta electrónica por la ranura y el “click” me abrió la puerta blanca a una elegante habitación. Me gustan las habitaciones de hotel pues su orden y limpieza me hace sentir como en casa y su organización me aportaba el aplomo necesario para afrontar los asuntos que tuviera que tratar en cada caso. El orden y la pulcritud es cosa de destacar cuando has de viajar por el mundo entero alojándote en un hotel u otro.

Entré en la terraza y observé el jardín de verano del hotel. Pequeños grupos charlaban a la luz de unas velas mientras degustaban su cena rodeados del frescor de la piscina y bajo el manto diamantino que cubre las noches de verano. En lo alto reverberaban las estrellas con luminosidad extraordinaria y me detuve a contemplar el Triángulo del Verano un breve momento.

Me sentí incapaz de distinguir las estrellas que lo configuran y me introduje en la habitación a degustar una cerveza bien fría del pequeño refrigerador de mi habitación. Era y sigo siendo, uno de esos entusiastas que vacían cada dos días este refrigerador; hay en ello, un “nosequé” de sentirse cuidado que no tiene precio, aunque luego te lo cobren de forma onerosa.
Contraportada de Hotel California
Contraportada de Hotel California
Un extraño golpe seco en la habitación de al lado me hizo correr hacia ella; al otro lado alguien había dado con sus huesos en el suelo cayendo de bruces en el esponjoso manto de oro que cubría la habitación. Golpeé la puerta de la habitación 406 repetidas veces pero nadie respondió. Miré a un lado y al otro del pasillo por si alguien había visto algo. Nadie apareció.

Corrí de nuevo, ahora en dirección contraria, al teléfono de mi habitación para avisar al servicio de lo ocurrido; al otro lado, una voz firme y segura de sí contestaba de forma sorprendida.
  • Me resulta extraño, señor. Esa habitación se encuentra vacía y no esperamos a nadie allí.
  • En cualquier caso, algo ha pasado... ¿Podría usted venir para revisar la habitación?
  • Desde luego, señor. Si con ello usted se queda tranquilo... Enseguida envío a alguien para que la revise.

Al poco tiempo, se acercó el botones con la llave en la mano y se introdujo en la habitación. Estaba vacía - extrañamente vacía - pues en ella no había siquiera mobiliario.
  • ¿Qué sucede aquí? Si acabo de escuchar un golpe estruendoso..., y a alguien de la limpieza sacando sábanas y toallas de esta habitación nada mñas llegar. Esto no es posible.
  • No lo sé, caballero... Esta habitación lleva cerrada todo el año porque han tenido que hacer obras para reparar una pequeña humedad. Por eso nos ha extrañado a todos su historia.
  • No, no... ¡déjese de monsergas! Acabo de ver salir de esta habitación a una chica joven, de mediana estatura, morena, de pelo negro..., guapa. Una mujer muy guapa...
  • Señor..., ¿se está usted refiriendo a Edy...?
  • Sí... Eso ponía en la placa de su pecho.... ¡Edy, eso es!. - Mi voz sonaba visiblemente nerviosa y el rostro del botones, de nombre Timoteo, palideció de forma repentina.
  • Señor..., Edy... murió hace un mes... Víctima de un accidente.
  • ¿Está usted tomándome el pelo? - Su rostro le daba credibilidad y su voz sonaba temblorosa, atemorizada. - No será ella, será otra Edy...
  • Imposible señor, la descripción coincide. Y no hay ni ha habido, hasta donde yo sé, otra Edy en el hotel. - La mirada nerviosa y el palidecer de su rostro me inquietó sinceramente.

De pronto, el espejo de la habitación colgado a la espalda del botones, reflejó el rostro de Edy con una sonrisa tétrica y una mirada enrojecida de furia. Me miró fijamente y abrió la boca suavemente diciendo: “Gracias”.

Al escuchar la voz, Timoteo se giró hacia el espejo... La puerta se cerró de golpe... Edy gritó: “¡¡¡Asesino!!!”, y pareció abalanzarse sobre el cuerpo de Timoteo que cayó de bruces sobre el almohadillado suelo de la habitación, haciendo el mismo ruido que yo había oído al otro lado de la pared.

Timoteo descansaba plácidamente sobre la alfombra de la habitación 406 del hotel cuyo nombre no recuerdo; un lugar donde cantan las cigarras y la gente cena plácidamente las noches de estío bajo el manto diamantino del Triángulo de Verano.

Yo había sido causa de que Edy consumara su venganza.
Portada de Hotel California
Portada de Hotel California, Eagles
Edy se fue y yo descansé plácidamente en la habitación 404 tras dar cumplida cuenta del asunto a los servicios médicos. Tuve que quedarme más tiempo del previsto para que la policía diera carpetazo al asunto y, cada noche, soñaba con que Edy dibujaba una sonrisa agradecida por habeler puesto en suerte su venganza. Un sueño que se hizo realidad a la tercera noche de lo sucedido.

Ella apareció en el espejo de mi habitación y me dio conversación hasta que de los labios rojos dibujados en su preciosa tez morena brotó una canción pegadiza, un bolero de agradecimiento que me hizo quedar dormido.

La policía señalaría como natural la causa de la muerte de Timoteo y yo silencié lo que había visto, pues no está bien descubrir los misterios de una dama y, al final, una explicación tan temeraria... ¿quién la iba a creer?

De vez en cuando, regreso al hotel del que no recuerdo su nombre (bueno, en verdad sí lo recuerdo pero me lo callo para no dejar en evidencia a una dama) y pido alojarme en la misma habitación 404 de siempre. Me basta recordar aquel incidente para que los encargados del hotel me colmen de regalos y atenciones.

Al llegar la noche espero ver de nuevo la sonrisa de Edy al salir de la habitación 406 entre cantos de cigarra, o su mirada encantadora en el espejo. Pocas son las ocasiones en que ella me regala su presencia, ya sea saliendo de la habitación o en el espejo de la mía, mostrando una mirada sugerente en el espejo.

Entonces duermo arrullado por una canción que canta en tono agradecido. Luego se despide con un: “Gracias, caballero” y desaparece de mis sueños. No soy capaz de reconocer a nadie que he caído enamorado perdidamente de un alma que vaga entre las sombras de una misteriosa habitación de hotel cerrada para siempre a causa de unas extrañas humedades que no se borran, ¿para qué contarlo?, ¿quién lo creería?

FIN

Dentro del Pozo es una novela donde suceden cosas extraña pues se desarrolla dentro del mundo de los sueños, y está en venta en CreateSpace Amazon.




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sábado, 21 de noviembre de 2015

Adivina quién viene a cenar esta noche (III)

La memoria, ese juguete de cristal

Memento

Hay sobre el tema de la memoria y sus jugadas muchas películas, pues como hemos dicho, permite construir de muchas maneras las historias que se narran o cuentan ya sea en una novela o en el mismo cine. Como en esta etapa estamos introduciendo las historias con el cine voy a nombrar una buena película con un extraordinario guión: Memento,

Memento es quizás la película que ha llevado más al extremo la construcción de la historia en relación con los problemas de la memoria, como si el narrador de la misma fuera el propio personaje con sus problemas. El espectador sabe siempre lo que el personaje va descubriendo a lo largo de la historia. Una perspectiva que agobia pero que resulta un juego estimulante para el espectador.

Memento 1
¿Nos dice la verdad el espejo o lo vuelve todo del revés?

El guión y dirección de Christopher Nolan es excepcional por su enorme grado de dificultad y se basa en una obra cuyo título es Memento Mori (Recuerda que vas a morir, en castellano) y trata de un hombre que sufre de amnesia a corto plazo, de modo que no recuerda ninguna de las cosas que va haciendo. Para poder recordar lo que ha sucedido, va tatuando en su cuerpo las cosas que debe recordar.

La película es retrospectiva y comienza en un momento determinado tratando de construir el puzle de su cuerpo desde el memento actual y hacia atrás, para lo que emplea el recurso del flashback y el anticipo de lo que sucederá. Así va conduciendo al espectador hasta el origen de la enfermedad: una pelea con un individuo en el momento en que otro viola y mata a su mujer.

Memento, una foto dentro de una foto
Memento, una foto dentro de una foto

Una película de suspense psicológico que mantiene la tensión hasta el final dudando de quién ha sido el verdadero asesino, una trama excelente de una película muy entretenida que tiene como gran virtud describir muy bien la sensación de angustia de los que padecen esta enfermedad real y sorprendente.

Supongo que la vida de aquellos que padecen esta enfermedad será más sencilla y tendrán formas de recordar lo que olvidaron de alguna forma menos cinematográfica, pero el recurso es efectivo y me imagino el montaje de esta película como un rompecabezas que hay que reconstruir.

El Relato que iniciamos hace tres entradas termina aquí, en el la memoria juega un papel fundamental. Espero que os guste e interese.


Cuéntamelo de Nuevo PARTE III
Me ataron y guardaron en el refugio permitiéndome huir del frío y alimentándome lo suficiente como para no morir. Algunos días me golpeaban buscando información, pero las más de las veces se les veía hartos de su situación y de la propia guerra. Cuando las nieves bajaron y su vigilancia se hizo menos intensa, escapé corriendo siguiendo el curso de un regato que vertía sus aguas en poderosas melenas rebeldes, impetuosas y blancas a causa del deshielo. Dispararon dos o tres veces al aire, pero ni siquiera me siguieron.
En la cabaña había visto cómo trataban a aquellos que mataban y, cómo la ausencia de alimento, en ocasiones les llevaba a alguno a cortar partes tiernas y magras de los muertos que asaban en pequeñas hogueras hechas con los huesos de los cuerpos. Huí, para evitar ser presa de sus fauces y de sus pequeñas fogatas y para dejar de ser, también, probador de otras carnes.
¿Ya nadie recuerda nada?
¿Ya nadie recuerda nada?

La situación aberrante me hizo huir despavorido del lugar, corriendo sin volver la vista atrás. Conocí el horror en su vertiente más cruel, mi cerebro me susrraba que nunca jamás hablaría de tal extremo en que el hombre se hace alimaña a fuerza de ver muertos, a fuerza de encontrarse aislado del mundo entero.
Me sentí conmovido por el espectáculo de muerte y sangre; fatigado por la experiencia de haber matado a un hombre, ansié esta vez que el manto negro ocupara de forma veloz e intensamente mis recuerdos. Busqué el modo de apagar este recuerdo que permanecía quieto, hasta que un sonido poderoso como un trueno con estruendo me advirtió de que el recuerdo se apagaba como se acabó aquella batalla y aquella guerra. Con un doloroso silencio.
Esta vez, observo al manto negro cubrir los recuerdos y, el rostro de la chica que siempre está a mi lado me despierta de este sueño, mientras una sonrisa plácida se dibuja para su perpleja mirada en mi cara. Recuerdos que no quiero, igual que tener como único patrimonio, una serie de deudas. Los recuerdos, cuando se hace uno anciano, se aceptan a título de inventario, sin sus cargas.
Y creo que son estas cargas las que extienden el negro manto sobre los recuerdos que esconde también los momentos felices al ocultar voluntariamente los que son amargos. Duro pacto que firmas con el demonio de tu fatiga debido al duro bregar por la vida. Cuando no puedes soportar los malos recuerdos, simplemente dejas que tu cabeza cree un fantasma oscuro al que llamas inconscientemente justo cuando no puedes soportar el peso de algunos de los recuerdos.
Si no recuerdas nada... los hechos
Si no recuerdas nada... fíate solo de los hechos

Otro día que comienza y otra luz me lleva a un último momento, a otro recuerdo. La niña de los ojos violeta y la sonrisa puesta, con sus caracoles por melena y esas cejas tan redondas, tan extensas que parece que se tocan, se acerca y me besa la mejilla. Me susurra al oído esa mágica palabra... ”abuelo”. Un beso que me despierta, y quiero sujetarla en mis brazos para que, descansando en mi regazo, me diga otra vez esa extraña palabra que tanto me descansa, que tanto me alegra. Esa palabra que nunca recuerdo qué significa exactamente pero suena a camelios en flor, a plazas brillantes de ensueño y a recuperar el dulce sonido de un cuento.
Y, entonces, recuerdo a otra niña pequeña como ella en el regazo de mis pernas, acurrucada y serena. Una niña que se sentía feliz y tenía caracoles por melena y una tez pálida y una sonrisa puesta en los labios y una mirada que repiqueteaba y daba chispazos cuando se veía encaramándose a mis piernas con un cuento en sus brazos que decía,... lo recuerdo bien, esto sí que lo recuerdo,... “el abuelo y el cachorrillo”
Con sus ojos tan brillantes y su boca con esa sonrisa abierta, me miraba fijamente sujetándome la cabeza con sus manos, justo como hace ahora esta niña dichosa y coqueta. Lo mismo que hacía aquella otra niña de pelo resuelto para enseñarme el cuento y decirme lentamente, marcando cada sílaba de cada palabra: “cuéntamelo otra vez, papá. Cuéntamelo de nuevo”

El espejo devuelve como la fotografía una realidad que ya no es
El espejo devuelve como la fotografía una realidad que quizás ya no es

Y me siento, entonces, joven y sereno. Fuerte y victorioso, con muchos años por delante contándole la historia del joven y certero caballero que libraba a las damas de ogros y brujas con sus feas caras y sus poderosas fauces. Fauces y caras que son el anticipo de la pérdida de la memoria y de ese negro manto con el que llegamos al acuerdo infame de perder los buenos recuerdos para acallar a aquellos ogros y brujas que nunca comprendimos, ni pudimos jamás salir victoriosos de nuestros encuentros con ellos.
La niña del pelo ensortijado y la sonrisa abierta, cierra el cuento dejando, con ello, que el negro manto se extienda sereno y sé que esta vez ya no volverá a descorrerse de mi memoria ese velo. Ya no habrá mas camelios ni camelias que me devuelvan la sonrisa, ni niños jugando en un parque tras un balón de estrazo, ni más caídas terribles de un barco ni sorderas que me aíslen de un mundo que no entiendo; ni habrá, desde luego, más crueles guerras que se lleven a personas que no recuerdo, ni caerá la divina nieve sobre el suelo amenazando con un manto de hambre o de terribles sueños; ni tampoco..., ni tampoco dejará el negro velo, el manto grueso, que dos ojos inmensos de una niña risueña me traigan la lectura de aquellos viejos cuentos con las dulces palabras de una historia feliz llena de héroes resueltos.


No volverá. Lo sé. No volverán los recuerdos con esa niña de la mirada chisposa y radiante para volver a decirme: “Cuéntamelo de nuevo. Cuéntamelo... abuelo” Con esa extraña palabra que escucho y no entiendo, pero que me hace sentir feliz y frustrado, porque sé que es bueno su significado, pero ya,... Ya no lo recuerdo... Pues se ha quedado su significado bajo un oscuro manto cubierto.
No volverán los recuerdos, se quedarán sometidos a la tiranía del negro manto que ocultan las pesadillas vividas y los buenos recuerdos. Lo sé. Y creo que ya no lo siento.


FIN


Dentro del Pozo es una novela donde la memoria es fundamental para explicar la trama, la histria se reconstruye como un puzle al estilo de Memento y se desarrolla dentro del mundo de los sueños, y está en venta en CreateSpace Amazon.




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jueves, 19 de noviembre de 2015

Adivina quién viene a cenar esta noche (II)

Recuerda

¿Y si todo se olvida?

Hay muchas películas que tienen como tema la memoria y su extraño comportamiento. La amnesia, los traumas, las frustraciones son estados mentales que permiten mucho juego cinematográfico y novelesco.

En ellos se pueden esconder asesinatos, traumas de guerra, conflictos personales no resueltos y, como no, la ancianidad que tan aciaga se vuelve cuando la memoria se nos hace esquiva. Podríamos mencionar muchos filmes pero creo que el clásico Recuerda de Alfred Hitchcock nos viene muy al caso.

Gregory Peck e Ingrid Bergman en Recuerda
Gregory Peck e Ingrid Bergman en Recuerda

Alfred Hitchcock es un maestro del suspense y muchas de sus películas son hoy obras maestras del cine, su enorme sentido del humor y el extraordinario manejo del suspense encierra secuencias magistrales, extraordinarias y únicas que el buen conocedor del cine sabe respetar y admirar.

En la trama de esta película, Gregory Peck y la guapísima Ingrid Bergman luchan por recuperar la memoria perdida de Peck tras un extraño trauma del que él parece huir pues cree ser culpable del asesinato del doctor al que sustituye, al menos en su nombre.
Ingrid Bergman en Recuerda
Ingrid Bergman en Recuerda

A lo largo de la película sabremos que el trauma que produce la amnesia es debido a un sentimiento profundo de culpabilidad, no tanto por lo que él ha cometido sino por lo que él sabe que ocurrió. Así, el sentimiento de culpa es el que genera el trauma y no el acto cometido. En una línea muy partidaria del psicoanalisis descubrimos escenarios recreados por Salvador Dalí, un exponente del Subrealismo que tiene cuadros que hacen referencia a la memoria como un elemento persistente en el ser humano.

La memoria es, desde luego, objeto del tema de este Relato y - como tal - el olvido de este anciaino quizás oculte cosas sucedidas que no hubiera querido recordar. Continuemos la segunda parte.


CUÉNTAMELO DE NUEVO. PARTE II
Me contemplo de arriba a abajo intentando encontrar algo que me lleve a algún lugar, a algún recuerdo aún pequeño, a otro fogonazo de luz que me informe de ese ser que veo en el espejo inmenso de la sala. Un espejo que devuelve luz y, a veces, el recuerdo de una estancia en el hospital donde me operaron el oído. Una visión de un médico retirando una venda de mi cabeza, la sonrisa casi otoñal de mi camelia morena y de azules ojos que me sujeta la mano y, con su sonrisa, me devuelve al tierno árbol de nuestra plaza donde un personaje reina en el centro.
Y un bosque de pinos, eucaliptos, palmeras y camelios lo llenan de un verdor apacible y ecléctico tras de los cuales unas casas con cristaleras serenas reflejan nuevamente el color verde de los árboles y la egregia figura de un personaje desconocido que es el Rey del centro de una plaza ancha donde las camelias son las reinas.
Sueño de Recuerda, Salvador Dalí
El mundo de Salvador Dalí en Recuerda
Un golpe de un pequeño martillo hace repicar mi oído y siento la dulce voz de mi compañera preguntando con mi mano entre sus manos si oigo algo. Afirmo con un gesto y una sonrisa abierta que se funde en un abrazo extasiado de felicidad inmensa me devuelve al manto oscuro y al espejo. Dejo que los cuervos de mis ojos ocupen la mirada cuando una mano firme me introduce algo suave y brillante en mi boca. Entonces, desaparezco de forma lenta nuevamente hasta otro pequeño despertar, como por arte de magia.
Los recuerdos más profundos se producen cuando duermo, entonces siento un tren que se mueve poderoso y furibundo por las vías estrechas de una estación en ruinas, percibo golpes de cañón y martillazos de ametralladoras alrededor, son recuerdos de una guerra. Momentos amargos cuando luché por sobrevivir y me veo empuñando un fusil y disparando en un bosque negro y denso en el que los pequeños fogonazos y sutiles silbidos se perciben a intervalos irregulares.

La persistencia de la Memoria, Salvador Dalí

Una luz intensa en el fondo del bosque seguido de un aullido indescriptible que me hace temblar y estremecerme por entero, me obliga a girar la cabeza a mi derecha, donde un cuerpo cae golpeado e impenitente. Me echo sobre él para evitar que otra bala me sacuda como a este compañero que intento reconocer, y resulta imposible nuevamente, pues al recuerdo le rodea otra vez un manto negro que impide traer nada más a mi memoria.
Mientras este cuerpo yace muerto, siento mi respiración acelerada y los silbidos de las balas que pasan cerca de mi cabeza. Intento tomar el pulso de este hombre y no encuentro latido alguno, le cierro los ojos, recojo la medalla y la cartera con sus objetos personales y los guardo. Retomo el fusil y disparo a bocajarro, ahora son mis balas las que silban por entre los matorrales.
Veo alguien que se acerca apuntando a mi cabeza, me decido a disparar y este otro hombre cae a pocos metros de mí. Vencido por mis hechos recuerdo que me dejé rodar en el suelo sollozando y nervioso.
Supuse que, a este, al que yo había matado con mi propia arma le esperaba alguien en su casa, quizás una mujer inquieta o unos críos desconsolados y una madre descompuesta por los horrores de una guerra. A este otro hombre, aquellos que le esperaban, ya no lo harían más.
Ingrid y Hitchcock
Ingrid y Hitchcock
Un frío húmedo siento sobre mi cabeza y bajo mi cuerpo. Mi compañero muerto que no habría de volver a ver como nunca lo volví a recordar hasta que este fogonazo de luz lo recuperó para mi apagada memoria. Los primeros copos de nieve que caían en aquel lejano invierno avisando de la Navidad que se acercaba y empapando la sensación de distancia con tu familia. Unos copos silenciosos y sin malicia que, poco a poco, iban cayendo sobre un bosque oscuro y ahora callado, tapándolo con un manto blanco.
Nada tan frágil, nada menos amenazante que esos copos de nieve cayendo suaves y esponjosos en el suelo, tapando sangre, callando armas y ocultando los chispazos de luz y los fogonazos que aturden a los muertos y a los vivos. Y sin embargo, nada peor, nada más mortífero que esos copos de nieve cuando se acumulan en el suelo y tapan esos muertos, callan esas balas y ocultan esas luces porque ese manto acumulado ciega la verdad en un frío insoportable.
El frío que te anula y embriaga a partes iguales alejado de tus seres queridos. Ese frío que cala en tu alma y te estremece fuertemente, provoca el desconsuelo y la sinrazón. Vagué durante días entre nieves que me ahogaban y ocultaban buscando a mis hombres sin alimento apenas y sin descanso porque detenerse en aquel mar blanco, era morir oculto por la nieve. Un manto blanco que vino tras un certero fogonazo que había de morir en mi cabeza oculto por otro manto negro.

Los Mundos de Salvador Dalí en Recuerda
Los Mundos de Salvador Dalí en Recuerda

¿Sería esta la razón de que mi memoria construyera un saco oscuro?, ¿buscaba, acaso, ocultar aquel manto blanco con un manto negro? Recordé cómo, apenas sin resuello y fatigado, me dejé caer por una colina tras lo que parecía ser una chimenea y una casa. Caí rodando a los pies de un soldado extrañamente uniformado, un hombre que fumaba mientras vigilaba y golpeaba con sus botas en el suelo para aliviar el dolor que provoca el frío. Me giré, y al ver mi cuerpo y mis medallas, me golpeó con su bota en la cara. Pude oír que gritaba “¡enemigo!” y comprendí que había caído en un refugio de aquellos que eran objeto de mis balas porque yo era el cerril objeto de las suyas.

Alfred Hitchcock
Alfred Hitchcock se muestra misterioso
CONTINUARÁ (...)


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