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lunes, 14 de diciembre de 2015

Un relato sobre el futuro: Amparo

El intranquilizador futuro

El futuro prometedor 


La primavera de 2114 en la ciudad de Madrid acababa de comenzar - si bien nadie diferenciaba en estas latitudes el clima ya por estaciones, eran recuerdos de generaciones anteriores -, la luz del sol hacía que el Hospital Nuevo reluciera con sus mil cristales de color - esos cristales térmicos que evitaban el empleo del innecesario y costoso combustible -. Amparo pilotaba dichosa su nuevo vehículo volante personal – el VVP-1 – , aunque algo estresada pues no encontraba una plaza libre donde suspender el vehículo dentro de la “aeroestación alfa”.



El ascenso que hoy le iban a dar le privaría de esta preocupación a partir del día siguiente, pues el personal de su categoría tenía espacio reservado en la zona “delta azul” del Hospital. Suspendido, desde allí, en lo más alto del edificio, podría contemplar una de las maravillosas vistas de la Ciudad del Color, tal y como llamaban a Madrid debido a los mil colores que reflejaba la clara luz del sol, con sus antiguas cuatro torres como pórtico de entrada hacia la ciudad acristalada. La última gota de lluvia derramada sobre esta ciudad databa de hacía tres años, seis meses y tres días, tal y como advertía el VPC del salpicadero del vehículo volante personal.

Apuró el paso para recibir de manos del Doctor Clay su distintivo rojo, ese que la acreditaba como la élite de su profesión. Apenas mil médicos y enfermeras disponían de tal distintivo. Ellos eran los más preparados, aquellos que por experiencia y expediente, disponían del mejor conocimiento psicosocial del enfermo. Así, con sus nuevos emolumentos, podría adquirir la casa soñada que había visitado recientemente junto a su marido en la zona antigua de El Viso, ya que los ingresos de que disponía hasta la fecha le impedían ni siquiera considerar un cambio de vivienda en la Zona Residencial Sur.
Pero no era solo una cuestión de dinero, era más que nada el orgullo de sentir su más plena ambición satisfecha. Para eso había trabajado tanto, para eso se había preparado desde pequeña y había viajado por los hospitales más importantes del mundo y así poder conocer de primera mano a los mejores profesionales. Estaba cansada de tanto esfuerzo, pero se sentía feliz.
Al llegar a la puerta de metal donde se había establecido la reunión, la abrió con precipitación. La terna de directores del centro y un representante del gobierno le esperaban; de entre ellos, el Doctor Clay fue el que primero se levantó dándole dos afectuosos besos y un fuerte abrazo que la hicieron casi estremecer.

  • Sabía que lo conseguirías... Estoy muy orgulloso de ti.
  • Y no se refiere a suspender el VVP en el estacionamiento general – terció la Doctora Estefan antes de darle otro fuerte abrazo.
  • ¡Enhorabuena! - Rayan, la Enfermera Jefe, la saludó con un abrazo distante y frío. En su pecho brillaba el distintivo rojo que ella esperaba recibir, pero el de Rayan tenía un diamante hexagonal en el centro que acreditaba sus más de diez años en el puesto - ¡Oh, tú lo conseguirás también! Eres la enfermera de distintivo rojo más joven del país, nunca habíamos conocido a nadie con tanta ambición ni capacidad. Estoy segura de ello, ¡tú, lo conseguirás!
  • Mi nombre es Señor Blues, represento al Ministerio Europeo de Sanidad y vengo en representación del Gran Comisario para entregarle el Contrato de Adhesión, pero antes debe leerlo. Sus altas funciones son definitivas para nuestro sistema y debe comprenderlas bien para ejercerlas con rigor y conciencia.
  • Bien, pues tomemos asiento. La gente del gobierno no da lugar a celebraciones, luego brindaremos con Ambrosía esta valiosa incorporación a nuestro equipo. - Sentenció el Doctor Clay haciendo valer sus galones en la reunión.


Entregaron el documento a Amparo, y le dieron un tiempo para que lo leyera con el detenimiento que la ocasión requería. El silencio se apoderó de la sala y la tensión se cortaba con la mirada. Los gestos hieráticos hablaban de la seriedad del momento, el distintivo rojo brillaba en la solapa de todos los presentes y el quinto - el que le correspondía a ella - estaba sobre la mesa depositado tal y como ella lo había imaginado tantas veces.
Era la viva imagen de su ambición colmada. Miró a cada uno de los miembros con una sonrisa firme y un brillo de porcelana en el iris de los ojos, pasó rápidamente la mirada por el emblema y regresó a los folios que leyó con toda la tranquilidad de que disponía, era un momento importante. El más importante de su vida.
En el documento se describían sus diez funciones esenciales, la más importante aparecía en el punto sexto, apartado seis y parágrafo sexto. En ese punto describía el Proceso de Señalamiento de los Enfermos (PSE): cada día una breve reunión con Rayan, Estefan y Clay determinaría el distintivo con que debería marcar a los Enfermos Psicosociales Prescindibles para que el equipo B.O.L – siglas internacionalmente conocidas por Brown Over Life – suministraran con su asistencia el DL – Dignitity Life -, el medicamento que pondría fin a sus sufrimientos personales, económicos, sociales o médicos.
Para ello, tendría que analizar los expedientes personales del enfermo crónico social cada día, y la evolución poblacional para garantizar el índice de repoblación 1,7 establecido para su sector por la Autoridad Ministerial Europea de Nacimientos (AMEN o BMAE, en inglés). “Un índice alto, por fortuna”, pensó cuando lo leyó, Amparo.

Leyó sin pestañear ese punto, con el convencimiento de que un puesto como el suyo tiene su gravamen, respiró con tranquilidad al finalizar el punto y siguió leyendo. Observó con sorpresa que del punto 7, apartado 7 parágrafo 6 pasaba directamente al parágrafo 8. Levantó la cabeza para ver si se trataba de un error, pero antes de abrir la boca los cuatro allí presentes con gravedad y sequedad casi irritante - al unísono - dijeron.
  • No hay ningún error posible.
Firmó el documento, le impusieron el emblema de las tres gotas de sangre y brindaron con un Gran Reserva del 87 de Ambrosía, “la bebida de los Dioses” - tal y como decía el anuncio del producto -. Amparo pidió permiso para estacionar su VVP en “Delta Azul” y se fue de la sala visiblemente satisfecha. No era el sueldo, no era el distintitivo, no era el trabajo, era – simplemente – el reconocimiento a un trabajo programado y organizado con mimo.

  • Mañana empezarás a comprender tus altas responsabilidades, disfruta hoy con tu familia del día libre – El Doctor Clay la saludaba en la distancia visiblemente feliz y satisfecho de incorporar a alguien con tanta competencia a su equipo.
Sin saber bien el porqué, Amparó sintió que las cuatro miradas se clavaban en su espalda al cruzar la puerta metálica. Un escalofrío recorrió su cuerpo y se estremeció como nunca antes le había sucedido, justo al cerrarse dicha puerta; miró alrededor y solo pudo sentir el vacío de haber conseguido su más alta aspiración y se preguntó si estaba dispuesta a tan alto sacrificio.
Sintió en lo más hondo de su alma la vaciedad del logro obtenido y cayó a sus pies toda su ambición, contemplando cientos de rostros humanos diferentes a su alrededor, todos llenos de matices únicos y exclusivos. Ninguno de ellos le pareció prescindible y comprendió que cada ser que habitaba el planeta resultaba un ser irrepetible, único e imprescindible.

Recogió con inquietud su VVP y fue en busca de sus dos hijos que le esperaban en el colegio; recogió a su marido en la Administración Cinco, cerca de Chamartín, y puso rumbo al extranjero; buscó en su Navegador una isla remota donde todavía lloviera e hiciera sol, según las antiguas y olvidadas Estaciones del Año. Abrió la ventanilla cuando el Océano luminoso y azul avanzaba bajo su vehículo, y arrojó el distintivo rojo que la acreditaba como una mujer de larga proyección, una profesional reconocida internacionalmente por sus conocimientos, preparación y valía. El distintivo se precipitó como un peso muerto y ella resopló libre junto a su familia. Nadie sabe dónde fueron. Ningún miembro de su familia preguntó por las razones de su impulso

Dijeron de ella las malas lenguas de la ciudad, que escapó como alma que lleva al diablo sin saber del todo la razón.
FIN


Este intranquilizador futuro nada tiene que ver con las novelas, Dentro del Pozo que sigue a la venta en CreateSpace Amazon, ni con La Extraordinaria Historia del Reino Prohibido que lo estará en pocos días (espero).








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