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viernes, 23 de octubre de 2015

Un relato sobre el lado bueno de las cosas Parte I

El género del absurdo

Eustaquio Fuencisla y las criaturas del Oscuro Averno


Si hay un género difícil de cultivar en cine, novela o teatro es el género del absurdo. Las razones son muchas pero sobre todo creo que la principal dificultad estriba en emplear el código adecuado para que quien lee o ve entienda que estás manejándote en ese género proceloso que navega dentro de las aguas turbulentas de la comedia, el ridículo, el drama o hasta la tragedia.

¿Cuántas veces nos hemos mirado para preguntarnos si esto va en serio cuando de una novela o de una película absurda se trata? Hay obras maestras de este género, pero quisiera comentar algo de una película que obtuvo el reconocimiento en cuanto a premios pero, sin embargo, tuvo críticas irregulares debido, sobre todo, a que comienza dentro del absurdo con el dibujo de una realidad cruel que solo se puede manejar con sentido del humor, para acabar siendo una clásica "peli" de romanticismo dulzón y edulcorado.

Jennifer Lawrence
Jennifer Lawrence interpreta el Lado Bueno de las cosas

Eso es, más o menos, lo que dice la crítica sobre "El lado bueno de las cosas", una película interpretada como pocas por una Jennifer Lawrence excepcional (Oscar, nada menos, por este papel), un Bradley Cooper sorprendente y un Robert de Niro en su línea magistral.

En mi opinión es una película inmejorable pues aunque se mueva en el terreno del absurdo partiendo deliberadamente de una situación kafkiana y extrema ya avisa desde el título que va a terminar como terminan las clásicas películas de "chico busca a chica" y viceversa.

De hecho lo que sorprende es ese comienzo explosivo cuando lo que haces es sentarte a ver una película romántica del montón donde el dulce empalagoso del romanticismo más ñoño supone que vas a tirar a la basura los euros que reservas para ver cine el fin de semana. Y no es así.

Bradley Cooper y Jennifer Lawrence
Bradley Cooper y Jennifer Lawrence en el Lado Bueno de las Cosas

El descubrimiento de las cualidades interpretativas de Jennifer Lawrence y el extremo absurdo de las secuencias de la primera hora de la película valen la pena y necesitan de esa transformación en una película romántica porque si no, no podríamos digerir tanta crueldad con unos personajes que están locos de remate. Esa película, necesita ese final porque su tesis es que siempre hay un lado bueno de las cosas y esto se trata de cine, amigos, no de creerte la dura realidad.

Lo mismo sucede en esa otra obra maestra que se mueve entre el romanticismo más ñoño y la crueldad más dura y que también merece un reconocimiento de eso que se llama el séptimo arte. Esa otra película de similares características es "Mejor Imposible", y ya hablaremos de ella.  En ellas late el mismo fondo y es que en el cine (como sucede en las novelas o en el teatro) es posible lo imposible. Cosa que en la vida real sucede más bien poco, salvo si sabes interpretar bien los signos como diría Jennifer Lawrence en en "Silver Linings", ¿no?



Todo esto para presentaros mi absurdo relato, ¿O era mi relato de lo absurdo?

DEL CUENTO QUE NARRA LA CAÍDA DE EUSTAQUIO FUENCISLA Y EL ENCUENTRO CON LOS SERES DEL AVERNO OSCURO QUE HABITAN EN EL PUENTE DEL SUSPIRO DENTRO DEL BOSQUE DE LA CANDELARIA CUANDO LUCE EL SOL Y HAY NIEBLA EN EL MONTE DEL CRISTO EL DÍA DE SAN PEDRO
PARTE 1
Se le había ocurrido al párroco la feliz idea de tratar el tema del infierno, el cielo y el purgatorio convencido de que mi experiencia en el Monte del Cristo había resultado un encuentro con aquellas almas que se hayan prisioneras en el purgatorio esperando las oraciones de los fieles.

Aquella fue una experiencia curiosa, pero atribuirla a seres que purgan sus penas me parecía un exceso del buen cura y, maldita la hora en que accedí a contarla, porque no soy persona dada a adornos florales encima de un escenario, esa es la verdad.

Aún así, llegó el día y me dispuse a contar aquella experiencia de frutos sorprendentes dentro de los salones parroquiales que se encontraban atestados de vecinos interesados en mi suceso, suceso que demostraba el mito que siempre había rodeado a aquel bosque dentro de aquel monte en ciertos días del año cuando la niebla ocupa el lugar por donde discurre el río y el sol golpea sin piedad en lo alto del monte.

  • Buenas, me llamo Eustaquio Fuencisla para servirles, caballeros y bellas damas, que de ellas no me olvido..., casi nunca. Me obligan aquí las buenas gentes del lugar a contar lo acaecido aquel infausto día de la Romería de San Pedro en que cogí la bicicleta y me largué, allá, por el bosque de la Candelaria cuando Irita me dio calabazas con el bobalicón, perdonen la naturalidad, de José (el Pepín), ya saben de quién hablo. Comienzo el extraño relato..., ¡no se rían, hombre, que es cosa seria!... Lo tengo que leer, así que,... disculpen los anteojos.
Bradley Cooper y Jennifer Lawrence
Bradley Cooper y Jennifer Lawrence. ¿Quién sigue a quién?

<<La mañana del día 29 se había levantado tibia, como casi siempre por estas tierras, la niebla ocupaba el pueblo y ahogaba el monte en un manto blanquecino, misterioso y frío. La colina del Cristo amanecía, muy de madrugada, con el campo mojado a causa de la niebla y temíamos todos, incluido Don Ramón, que desluciera el día del patrón y las bondadosas personas del lugar, al final, no se animaran a subir de romería.

Estuvimos trabajando a destajo Don Ramón, Pepín y yo mismo preparando el altar y todo lo necesario para la misa y para los festejos de después. Yo me había encargado de acarrear la sidra que habíamos pedido en Casa Manolín.

Tres viajes tuve que hacer en la DKV para poder llevar todo lo necesario. El último viaje, como no tenia nada que llevar y estaba harto de tanto coche, tanto bache y tanto “subebaja”, decidí recorrerlo en bicicleta.

Me encanta ir en bicicleta por el campo; siempre me gustó, la verdad. El caso es que, nada más llegar al monte, la niebla se había levantado y el sol empezaba a castigar con justicia la inmensidad del cuadrángulo que forma el lugar donde celebrábamos la romería.

El campo se secaba de forma vigorosa, las flores se abrían adolescentes y el espacio virginal despertaba como nunca: eufórico con sus tonos violáceos, añiles y blancos orlado de un manto de brillante y luminoso color verde. La variada flora que el monte atesora se mostraba en el campo de la fiesta, sin temor ni rubor alguno, con su cara más vibrante.

Don Ramón andaba pletórico y diría que un espíritu nuevo se le apoderaba porque parecía optimista y vivaracho como nunca - nada que el sol no arregle por estas tierras-. Abrimos una botella de sidrina y nos la acabamos entre los tres acompañada con un poco de choricín que puso el buen párroco a nuestra disposición. Los tres nos alegramos pensando que nada hay mejor que un día de romería con el sol ardiente en el cénit azul y el campo efervescente como estaba en ese momento en que la sidra y el sol se suman para hacer patria de la euforia infantil del buen bebedor.

Jennifer Lawrence y Bradley Cooper
Jennifer Lawrence y Bradley Cooper, con estos dos quién no encuentra un lado bueno de las cosas. Creo que ambos llevan bien su locura. ¿No es cierto?
Quedaba todavía hora y media para la misa y el campo permanecía casi vacío, tan solo algunos de los más madrugadores empezaban a buscar el lugar donde acomodar a la familia colocando las sillas para los mayores y arrastrando las neveras portátiles y las mochilas hasta el pie del árbol que, generoso, ofrecía un mullido jardín con sombra y respaldo para la siesta.

Era cuestión de regar el trabajo realizado, el acopio de sol y la alegría bulliciosa del alcohol mañanero con un buen desayuno campero: sidra y choricines que el cura aportó a modo de compensación pecuniaria por la ayuda prestada, pues como bien decía: “el obrero es digno de su salario” y, siendo que la parroquia era pobre, regó nuestra ayuda con algo de sidra y los buenos modos de una agradable conversación.

Don Ramón era ducho en las buenas artes de la charla pues sabía de todo y de todos y circulaba con soltura entre el románico y el ejemplo de los santos sin parecer pedante ni demasiado espiritual, cosa que acababa por matar casi cualquier comentario que se riegue con el zumo de la manzana, con esa chispa más de gracia que le hace ser a la sidra algo más que mosto.

Robert de Niro y Jennifer Lawrence
Robert de Niro y Jennifer Lawrence. A ella le dieron el Oscar por esta interpretación, él no se cuántos tiene, merecerlos, casi siempre. NO está mal para un pelñicula recibida regula por la crítica. A mí sí me convenció, precisamente por lo que dicen las criticas que no se dieron cuenta de lo que dice el título... ¿o sí?
Pepín y yo, por nuestra parte, éramos más de callar y escuchar; aunque a Pepín le gustaba más que a mí dar el contrapunto al discurso del párroco. Teníamos, Pepín y yo, una disputa pues andábamos después de nuestros años de estudio y de conseguir nuestros primeros trabajos tras las mozas del pueblo buscando aquella con la que casarnos y formar una familia provechosa y agradable. En concreto, en la búsqueda de la mejor mujer del lugar, habíamos coincidido en que Irita era sin ninguna duda la mejor de todas ellas.



CONTINUARÁ (...)

Dentro del Pozo no tiene nada de absurdo aunque se mueva dentro del mundo de los sueños, de las pesadillas más bien, de venta en CreateSpace Amazon.




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