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viernes, 31 de julio de 2015

Una guitarra entre dos aguas

Homenaje a Paco de Lucía

Guitarra clásica, guitarra flamenca

Para quien le guste el flamenco, Paco de Lucía es imprescindible; pero hay a quien no le apasiona y Paco de Lucía sigue siendo imprescindible. Si te gusta la guitarra clásica más allá de algunos puristas, Paco de Lucía se explica por sí solo; si te gusta el Jazz hay conciertos en plan bulerías "jazzísticas" que marcan una época como el concierto de Al Di Meola, John Mclaughlin y Paco de Lucía.


Allí donde tres grandes guitarristas se juntaban, cualquiera que fuera el género, Paco de Lucía era uno de la terna. Admirado por los grandes guitarras del Rock, del Jazz y de la guitarra española, su modo personal de tocar la guitarra no dejaba indiferente a nadie.

Haciendo una imagen de sus propias composiciones, parecía como si su modo de tocar se moviera entre dos aguas: la guitarra clásica y la guitarra flamenca haciendo una combinación de arte, improvisación y sentimiento que te conducía a apagar el tiempo mientras él tocaba con sus largos y estilizados dedos hasta que su melodía callaba; entonces quedaba en el aire la magia, el duende de su sonido que evocaba un momento eterno.


Pero la explosión de su imaginación se dibujaba perfecta en esta otra composición, pues Paco de Lucía no solo era intérprete sino que era ante todo, un creador.




Evidentemente, también tengo una composición hecha... un breve relato a cuenta de estas dos aguas que hacían referencia a su origen Algecireño; esa ciudad que nace entre las aguas del Mar Mediterráneo - más tranquilas, más luminosas - y el ímpetu del mar eterno que es el Océano Atlántico.

Mi breve relato hace referencia a esa creatividad tan intensa que parece que procede de dos ríos, también dos aguas - sus dos brazos, sus dos almas clásica y flamenca - que vierten para juntarse en el río único de su guitarra, de su melodía, de su vida.

ENTRE DOS AGUAS

Siento el estremecimiento de la tierra cuando el caudal cae por la vertiente. Aguas que vienen divididas y pasan a mi vera como el recuerdo pasajero de los ojos de mi niña cuando me miraron y sonrió la primera vez. ¿Quién se queda con aquella mirada?, ¿quién elige su sonrisa?

Me quedo adormecido entre los dos brazos, ¿quién quiere el brazo izquierdo?, ¿quién elige el derecho? Olvidando mi alma y arrullado por los dos ríos de sus senos, ¿quién bebe de la amarga lujuria de su seno izquierdo?, ¿quién de la dulzura maternal de su otro pecho?

En el sueño me arrebata un mundo con dos siluetas en el cielo, ¿quién quiere el día de un verano?, ¿quién la esfera prendida en la noche del invierno? Un monstruo de dos cabezas me rescata de la duda, metódica lucha que se debate entre el fuego de la boca espumosa de un castigo y la saliva curativa del rostro oculto en un premio.

Me despierta con un beso y aquellos labios se prenden con sus ojos, y sus senos sacian la sed que tengo de su pálida miel, y me acomodan a sus brazos rodeados del fulgor de una luna que lucía al lado de la claridad del sol en un día intenso de verano.

Abanicado por la duda me uno en su futuro ligando mi pasado, y me lanzo al río que cae por la vertiente escarpada, desde su mirada, para sentir la furia de dos aguas cuando se juntan en un río; inexorable agua que conduce a los eternos mares surcando colinas escarpadas, extensas estepas y humedales en la costa donde muere para siempre la melodía atrevida, improvisada y pura de tus dos aguas.

Siento el llanto de tu guitarra clásica y las alegres bulerías de tus flamencas cuerdas, mecido entre dos aguas dentro de aquel río que me conduce inexorable, adonde la mar acoge arte, brío y dedos infinitos que son del misterioso Dios que los quiere para sí.

No se han muerto las cuerdas que oscilan en el traste, pues tu música es eterna.

Escuchando tu guitarra, ¿quién duda de que un dios envidioso de los hombres disfruta, ahora, de esa melodía?

Pues ahí queda eso, espero que os haya gustado. Si quieres saber más del autor, escritos, novelas y demás no tienes más que hacer link aquí: Página web o en Red de Escritores. (Fácil, eh)

Si quieres comprar el libro Dentro del Pozo, deberías hacerlo cuanto antes porque, si no, te lo estás perdiendo. En Amazon.es lo tienes igual de fácil y si no, haz click aquí: AQUÍ

jueves, 30 de julio de 2015

Cuentos para Teresa - Píbodi

Un "gambler" del Oeste Americano

Los personajes típicos

Píbodi es un personaje típico de las historias infantiles, su nombre es usado de forma frecuente por los estudios de cine de animación (Peabody y Sherman) o en los cómic; así mismo es frecuente encontrarlo en el cine clasico, no en vano la obra de animación de Disney proviene de la serie estadounidense de los años cincuenta The Rocky and Bullwinkle Show.


Sin embargo, este buscavidas de pelo rubio, nariz respingona y pecas en la cara, que siempre anda cantando la misma canción, lo empleo en uno de los Cuentos para Teresa como el típico gamberro del Medio Oeste que leemos en las novelas de Mark Twain; pues puede ser una mezcla entre Tom Sawyer y Huckleberry Finn, dado que sus andanzas por esas tierras americanas tienen el mismo perfil que las de Píbodi como aventuras vividas al margen de los convencionalismos sociales.

En la historia, Píbodi se presenta en casa de Lavanda y Calandra y se ofrece para echarles una mano en lo que necesiten a cambio de un lugar donde dormir y algo de comida. La hija, Calandra, se enamora perdidamente de él mientras su madre trata de apercibirle de que Píbodi es un superviviente, un "gambler", un saltimbanque que no tiene lugar donde permanecer y que vive de lo que le dan a cambio de su trabajo jugando con su vida como si de una ruleta rusa se tratase.

Sin embargo, sucederá algo en la historia que hará que ambas cambien de parecer ante lo que este intrépido y embustero muchacho es capaz de hacer, a pesar de que sus historias no sean siempre muy ajustadas a la verdad, por mucho que se ofenda cuando se lo recuerdan.

Al fin y al cabo, piensa él, sus historias son un embuste para entretener y ganarse el pan con labia y sin tener que trabajar demasiado. Un holgazán en toda regla pero simpático para Lavanda y guapo, muy guapo, para Calandra.

Como vemos el nombre de Peabody es empleado de forma frecuente en el cine, hasta hay una película dirigida por Hitchcock con ese nombre, ¡de 1922, nada menos!. Pero, he de reconocer, que mi personaje se parece más a un personaje que aparece en Lucky Luke para representar a Billy el Niño, cierto que transformando la mala baba de este por la buena intención de aquel.

Sin más, os dejo un breve fragmento del cuento en el que aparece Píbodi - mi personaje favorito de Los Cuentos para Teresa- (¿se nota?).

Píbodi – El Gambler del Oeste Americano.
(...)

Píbodi se caló el bombín verde en la cabeza y se dirigió al establo con su "tararará" de toda la vida y las manos en los bolsillos. Al llegar al establo hizo un gesto con los hombros y miró a Lavanda y Calandra para agradecerles la acogida. Se quitó el bombín, sonrió e hizo una leve inclinación de cabeza. Entró en el establo y veinte minutos después volvió a aparecer todo acicalado y aseado.

Cenaron los tres juntos, casi sin mediar más palabras que las que Píbodi decía, pues era un joven muy charlatán. Un momento estaba hablando de que su familia se había ido sin decir nada dejándole solo en una casa grande y la despensa llena cuando era pequeño; en otro, te contaba que había estado trabajando en un circo ayudando al cuidador de leones y que, una vez, le había arañado uno y desde entonces, no quería saber nada de circos; también te contaba de cuando había sido criador de perros o cuando se había enrolado en una banda de forajidos que se llamaban los "Diantres Band".


Calandra miraba a Píbodi embobada escuchando sus relatos pero su madre, de vez en cuando, le advertía.
  • Píbodi es un "culo de mal asiento", Calandra; hoy está aquí y mañana ya no está. Estoy segura de que la mitad de las historias son inventadas o le han pasado a otras personas.
  • ¡Oh, de eso nada! ¡Qué le caiga un rayo a mi madre y a mi padre, que en paz descansen, si es falsa una sola coma de lo que digo! ¡Diantre! - Interrumpió Píbodi como si le hubiera molestado.
Y Calandra le volvía a mirar muy, pero que muy embobada, hasta que su madre le despertaba con una fuerte voz que parecía salir de la misma boca del estómago:
  • ¡Calandra!, despierta y recoge la mesa... ¡Sólo me faltaba que mi cría de doce años se enamorara de un tipo semejante!
(...)


La historia comienza y sigue en Cuentos para Teresa, si quieres saber a qué cuento pertenece tendrás que ojear y hojear el libro. Para eso podrás pedirlo en cualquier librería especializada o entrar en la siguiente página web:


Más información del autor en la web del autor o en la Red de Escritores. Gracias.

miércoles, 29 de julio de 2015

Bruce Springsteen y un breve relato

Born to run

Llamando a las Puertas del Cielo

Como la mayoría de los que nacimos en los setenta y entramos en la juventud en los ochenta he sentido la piel de gallina con muchas bandas, muchos artistas, con muchas canciones. Diversos estilos, desde el Rock más duro hasta el Pop más light ha ido perfilando la banda sonora de nuestra generación.



Cuando la adolescencia asoma con sus ganas de rebeldía y su espíritu combativo, la música se transforma en el compañero que te comprende y anima; entonces las canciones se cantan a pleno pulmón desde las ocho de la mañana hasta las tantas de la madrugada y un huraño "animalillo" vaga por la casa con la cara reventada de granos y unos cascos en las orejas desafinando por Dylan, INXS, Eric Clapton o Dire Straits.

A mí me gustaba hurgar en la música de las décadas anteriores a la mía para ver qué se cocía por entonces y descubrí enormes artistas y grandes canciones de las que luego buscaba versiones actuales. Son tantas las canciones que me resultaría imposible hacer una mera enumeración de ellas, pero a mi memoria viene una versión de Knockin on Heaven´s door (Bob Dylan) interpretada por Guns n´Roses.


La estética no era mi estilo, pero esa guitarra sonaba como los ángeles y me sentía, con esta versión del clásico de Dylan, tan identificado que así entendía que era el Rock & Roll: un continuo molestar para entrar en el cielo a base de golpear sus puertas cuando no das razones con tu comportamiento rebelde y desmelenado - o rapado al cero (que entonces los extremos ocupaban el centro; ya sabes o arriba o abajo, pero nunca en calma) -.

Si Dylan era entonces como un huracán - el Huracán Carter era entonces mi canción - que había pasado, quedaba alguien que, bebiendo de esa fuente, golpeaba también con fuerza a las puertas del cielo de la música para ser el rey, que entonces le llamaba todo el mundo El Jefe. Bruce Springsteen.




La cosa está en que le descubrí, alguien ya muy conocido por entonces, porque cantaba canciones que hablaban de libertad, de redención y de tierras prometidas con autopistas de trueno que siempre acababan con los recuerdos de quien ha nacido en el río y busca ser feliz con una guitarra bajo el brazo y sus amigos de la banda de la calle E.

Aquellas letras fueron inspiradoras porque no engañaban, eran honestas y decían cosas como que se paga un precio por las decisiones erróneas y caminar como un hombre suponía afrontar el reto de equivocarse y asumir ese precio. Con esa música fui creciendo y comprendiendo que el Rock & Roll llama a los nacidos para correr en busca de una libertad soñada donde los sueños la mayoría de las veces se truncan.

Así vimos caer a artistas, bandas épicas que se hicieron míticas, y asumimos que el precio que hay que pagar por ser joven es que creces y que la juventud no es escusa para quemar todas las naves; que hay que correr libres pero con la mirada puesta en el freno del coche y en el retrovisor para volver al origen (The river) desde donde todo se reconstruye cuando todo parece caerse a tu alrededor de forma irremediable e irremisible.




Pues todo esto tiene también su relato breve, tiene - desde luego - su épica y su redención a partir de la música pues aquellos años que algunos llaman "maravillosos" tampoco son para enmarcar, porque es la edad en que cometes más estupideces al día. El éxito es vivir esa época con buenas experiencias y la música de cuando fuimos los mejores (así nos sentíamos, lo dice Loquillo y lo suscribo) a mí me ayudó a comprender el mundo que nos rodea. Y comprender que la juventud es una enfermedad pasajera de la que se sale, que los buenos tiempos son siempre los siguientes.

Mi pequeño homenaje a Bruce y a todos los cantantes de aquella época que nos transmitieron emociones y nos enseñaron a afrontar las decisiones que tomamos en la vida se enmarca en este relato:

25 de agosto de 2014. “Born to run”

Muchos son los que dicen vivir la vida intensamente con lo que quepa en los bolsillos y pocos los que renuncian a todo por un sueño. Muchos los que derriban estructuras desde el salón de su casa y pocos los que se lanzan a la calle dispuestos a derrumbar edificios de iniquidad y podredumbre... Algunos hemos creído dar la vida por un sueño...

He de reconocer que mis mejores canciones salieron de mi Fender cuando sentía el hormigueo del hambre en el estómago y llenaba mi vida con lo que cabía en los bolsillos; porque entonces, sólo entonces, me creía un vagabundo que había nacido para correr por autopistas infinitas con mi guitarra al hombro y en busca del próximo concierto, cobijo de estas carreteras de trueno donde se respiraba el aire puro de la libertad bajo aquella abundante lluvia de colores...

Hace hoy 39 años la sentía intensamente.

martes, 28 de julio de 2015

Un poco más de poesía

La poesía religiosa

Creer lo imposible

Atreverse con la poesía religiosa es apuntar a temerario, pues en castellano ha habido grandes místicos y ascetas que han logrado impresionantes poemas con el motivo religioso. Enumerarlos resultaría un ejercicio infatigable, un arduo trabajo más propio de una tesis doctoral que de una sencilla entrada de un blog.

Me quedare con tres de esos autores y elegiré tres poemas o fragmentos para luego proponeros un sencillo soneto con el que pongo mi particular granito de arena en esto de componer poemas religiosos.

San Juan de la Cruz, místico por excelencia que compuso sus más bellos poemas encerrado en una celda infame donde su alma se elevó hasta "dar a la caza alcance", es un gran místico y un gran poeta en quien el uso de recursos estilísticos sorprende por su atrevimiento.




Su Cántico, escrito para escándalo de tantos en su momento, es hoy una referencia de asombroso misticismo y bella poesía:


¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste
habiéndome herido;
salí tras ti clamando y eras ido.
(...)
Buscando mis amores
iré por esos montes y riberas;
no cogeré las flores,
ni temeré a las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
(...)
Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan,
y déjanme muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.
(...)

En este link puedes leer los Poemas de san Juan de la Cruz; solo quisiera destacar ese recurso final que dice: un no sé qué que queda balbuciendo, y que llamamos Aliteración donde sorprende la relación entre lo que escribe y lo que quiere decir, pues les dejó verdaderamente tartamudos, tal y como dice el poema.

Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia e insigne santa española, compuso también grandes poemas dotados de un gran conocimiento del alma y no exentos de gran calidad literaria.


Me quedaré con el fragmento inicial del Nada te turbe que es casi un himno a la paz del alma ante cualquier circunstancia. Hablar más de él es estropearlo.

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,

Dios no se muda. 
La paciencia
todo lo alcanza; 
quien a Dios tiene 
nada le falta: 
sólo Dios basta.

Por último, del Fénix de los Ingenios me voy a quedar con uno de los más bonitos sonetos que se han compuesto en poesía castellana, y en particular, el poema religioso que a mí más me gusta. 


Si bien los poemas anteriores proceden de dos santos con dificultades en su tiempo, Lope de Vega y su azarosa vida resulta mucho menos ejemplar y, por eso, cobra dimensión y relieve este magnífico poema

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras? 
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío, 
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?
¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras, 
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío, 
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!
¡Cuántas veces el ángel me decía: 
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»!
¡Y cuántas, hermosura soberana, 
«Mañana le abriremos», respondía, 
para lo mismo responder mañana!


A la vista de estos poemas, cualquiera puede preguntarse ¿qué más se puede aportar?, pues si ante un alma que brilla con tanto esplendor en unas composiciones tan perfectas, todos nos sentimos abrumados.

Mi propuesta parte de la observación de muchas de las imágenes que rigen las iglesias españolas, algunas de las cuales, además, procesionan en nuestras calles en Semana Santa. Es, desde luego, menos ambicioso pero está hecho con humildad y afecto.

En concreto, este soneto está dedicado al Cristo del Pardo del imaginero Gregorio Fernández. Un Cristo que abruma por su realismo y perfección. Como imagen propia del Barroco tiene, a pesar de ser un Cristo yacente, la sensación de movimiento típica de esta corriente artística y da la sensación de estar contemplando la imagen de Cristo recién muerto y reposando en el lecho.





Así reza este Soneto cuyos cuartetos tienen cambiada la rima porque me pareció más estético, aviso a navegantes. Espero que os guste.

Impresiona ver tu cuerpo dormido
con todo - boca, ojos - entreabierto.
Impresiona ver tu cuerpo torcido
cubierto de sangre, dañado y muerto.
¡Siento observar tu pecho descubierto!
¡Siento que fuera el hombre quien te ha herido!
Siento que eres Dios muerto, ¡que eso es cierto!
Peor siento... ¿me sirve lo sentido?
En lo alto de este altar te quiero, Pardo,
objetivo fiel de un amor silente
que te quiere seguir a cada día
porque eres saeta de su fe; dardo
hecho de pan y vino que en la frente
te quiere lejos de tu suerte fría.


Si al ver la imagen del autor de Sarria (Lugo), Gregorio Fernández, parece que, como dice Santo Tomás, "se equivocan los sentidos" y creemos posible que lo que es de piedra y de madera, esté vivo; como el alimento de la Eucaristía, que siendo pan, es Dios sin embargo; pues no en vano, los cristianos llevamos dos milenios creyendo lo imposible, por la fe.

lunes, 27 de julio de 2015

Gracias

La bitácora de la imaginación

Al comienzo de la Canícula


En estas fechas en que Sirio amanece por el horizonte en eso que llaman su orto helíaco para acompañar al Sol, algo a lo que los romanos atribuían el calor imperante de esta época del año dándole el nombre de Canícula, resulta gratificante ver que esta propuesta de la Bitácora de la Imaginación está teniendo un gran éxito.

Así, la estrella Alfa (dos o tres estrellas en realidad) de la constelación del Perro Cazador de Orión - Canis Majoris - determinaba en la antigüedad el comienzo de la crecida del Río Nilo y suponía un hito mayor para estas ancestrales culturas que hoy apenas se recuerda en nuestra cultura salvo cuando aprieta el calor; momento que seguimos denominando tal y como hacían en la Roma Clásica sin saber que la causa era la atribución romana del calor asfixiante del año al amanecer de la estrella más brillante del firmamento.



Hoy sabemos que el calor de esta época nada tiene que ver con este renacimiento anual, pero no deja de ser una efemérides astronómica de primera magnitud que me invita a pensar que tanto la página web (vicenteboadoquijano.webnode.es) como este blog han comenzado a la luz de una buena estrella y con buenos augurios. Eso es así porque, en algo más de una semana, habéis visitado "La bitácora de la Imaginación" (el blog) más de 1.100 veces desde cuatro continentes, algo que para mí es señal de buena acogida y digno de agradecer.

La razón de la página web y el blog no fue otra que dar a conocer mi gusto por la escritura compartiendo con aquel que quiera mis escritos y promocionar, de paso, alguna de las obras que tengo publicadas. En mayor medida la novela "Dentro del Pozo" que está disponible en Kindle en la siguiente dirección de Amazon.


Os recuerdo que esta novela participa en concurso organizado por El Mundo, Amazon, La Esfera de los Libros, de Novelas Indie para el 2015.

También os recuerdo que tenéis los "Cuentos para Teresa" la tenéis disponible en el siguiente link.



De nuevo, muchas gracias y como decían al final de Casablanca, "me parece que este es el comienzo de una hermosa amistad...", esperemos que larga y fructífera.

viernes, 24 de julio de 2015

Los Personajes de Mafalda

Miguelito Pitti, todo un personaje

Definir los arquetipos

Platón defendía el concepto de arquetipo como la sustancia que existe eternamente en el pensamiento divino. O sea eso que somos en esencia, el modo en que somos según la divinidad ha decidido. Y bajando al mundo de las novelas o de la creación literaria son muy importantes pues constituyen  los rasgos diferenciadores de los personajes. Si nosotros, como seres humanos, respondemos a arquetipos definidos previamente, en las novelas, los personajes han de compartir esos rasgos que nos definen.

Esto es muy importante, pues una buena obra destaca porque esos arquetipos son reconocibles, consistentes y coherentes a lo largo de la obra. Si un personaje es histriónico, ha de serlo todo el tiempo y solo podrá acomodar su comportamiento a ese histrionismo. Así puede tender a la euforia o a la depresión, pues son situaciones compatibles con un personaje histriónico; pero no será erudito, reflexivo o un lector empedernido, pues resultará extraño al perfil dado al personaje. Por eso es tan importante encontrar el arquetipo del personaje, para que su comportamiento responda a ese patrón.

Una obra maestra de las tiras cómicas es Mafalda, la obra inmortal de Joaquín Salvador Lavado Tejo, y me atrevo a aventurar que una de las razones es que los personajes son arquetípicos; muy bien definidos, consistentes a lo largo de muchos años y coherentes desde el principio, incluso conforme van evolucionando con el tiempo. Tanto es así, que hay chistes que solo lo pueden hacer unos personajes y no otros.

Un ejemplo de personaje bien definido es Miguelito :

  • Miguelito es egoísta

  • Miguelito es egocéntrico
  • Miguelito es ególatra



  • Miguelito es sagaz e ingenioso:



  • Miguelito es ingenuo y bienintencionado


  • Y, seguro que hay muchos más rasgos de su carácter, pero el que más destaca es su genialidad:




  • Y tiene un abuelo política mente incorrecto que "le abre los ojos" mientras su madre le prohíbe ser niño

  • Por todo eso muchos seguimos esperando a que...

Ya vemos que los rasgos de carácter ayudan a definir los arquetipos, y estos a los personajes. ¿Pero qué es un personaje para un escritor?, ¿qué representa?, ¿qué significa?. Os propongo el siguiente relato que puede dar alguna pista de qué es un personaje, porque si algo tenemos claro es que Miguelito está vivo en las viñetas de Quino. (Sirva esta entrada como homenaje a este gran creador)



PERSONAJE
Personaje que he creado en mi libro, me pregunto por qué eres tan distinto de aquel que concebí cuando, sobre el papel en blanco, no había nada más que el angustioso silencio de un papel vacío de sentido y aquellos misteriosos e inconcretos pensamientos - ideas - que reposaban sobre mis manos temblorosas.
Me pregunto por el día en que aprecié tu rebeldía e intenté dominar tus movimientos libertarios para que fueras aquel que concebí, aquel día en que escapaste de forma intencionada o, ¿acaso fue un impulso solamente?
Me lo pregunto, pues si fue esa huida planificada, asumiré que te creé malvado; pero, si esas ganas de libertad respondieron a un impulso inconsciente e improvisado – al impulso de ser tú mismo a pesar de mi proyecto -, te aseguro que me siento un creador; pues de mis manos habrá salido un ser vivo que crece en libertad dibujando caminos insospechados y nuevos, afirmándose a sí mismo en su personalidad: tú, mi rebelde personaje.

jueves, 23 de julio de 2015

Recortar un relato

El vigilante de la Sala de Estudio

Los Relatos Románticos

En ocasiones, para participar en un concurso tienes que adaptarte al número de caracteres o de palabras que debes emplear para participar en él. Ya hemos hablado de que está muy de moda los relatos breves, brevísismos e hiperbreves. Pues bien, he de reconocer que no soporto esta parte del oficio (que eso es escribir: un oficio que se aprende) y no me gusta porque las historias pierden algo cuando eliminas caracteres, cuando resumes, sintetizas o reduces su contenido pues en esto de escribir si algo lo puedes decir bien y bonito es mejor no ahorrar palabras.

Os propongo un relato en el que tuve que hacer hasta cinco versiones para llegar al número de palabras exigidas en cierto concurso, podréis apreciar cuánto pierde el relato al cercenarle, amputarle o cortarle parte de la historia. De esta lección aprendí que si un relato sale bien a la primera y no sale el número aproximado de caracteres cuenta otra historia porque jamás saldrá mejor que la primera propuesta.



La disculpa de este relato es la Rima XXXIV de Gustavo Adolfo Béquer, esa que dice:


Cruza callada y son, sus movimientos,
silenciosa armonía:
suenan sus pasos, y al sonar recuerdan
del himno alado la cadencia rítmica
Los ojos entreabre, aquellos ojos
tan claros como el día;
y la tierra y el cielo, cuanto abarcan,
arden con nueva luz en sus pupilas.
Ríe, y su carcajada tiene notas
del agua fugitiva;
llora, y es cada lágrima un poema
de ternura infinita.
Ella tiene la luz, tiene el perfume,
el color y la línea,
la forma engendradora de deseos,
la expresión, fuente eterna de poesía.
¿Qué es estúpida? ¡Bah!  Mientras callando
guarde oscuro el enigma,
siempre valdrá lo que yo creo que calla
más que lo que cualquiera otra me diga.

Y la primera versión del Relato dice así:


EL VIGILANTE

Mirando al infinito, la sala permanecía como suspendida en el tiempo, la oscuridad exterior dibujaba un paréntesis de luz pues la iluminación interior era refulgente e intensa. Las fichas de la biblioteca, a mi izquierda, cayeron tras tropezar mi mano. Me agaché a recogerlas y un intenso olor a hierbabuena y almendro llegó hasta el lugar donde me encontraba procedente del pasillo.

Unos zapatos rojos repiqueteaban sobre el suelo; pude ver las largas y estilizadas piernas de una bella mujer con el mismo color del vestido de escasa falda que dejaba ver una piel blanca y pura; el pelo ondulado y suelto, y un rostro misteriosamente oculto desde donde me encontraba.

Recorrió el corredor hasta el final de las mesas y se detuvo en la mesa veinticinco, allí dejó un pequeño paquete. Al regresar en sentido contrario me detuve más en ella, y recordé ciertos versos de Bécquer:


Cruza callada, y son sus movimientos
silenciosa armonía;
suenan sus pasos, y al sonar, recuerdan
del himno alado la cadencia rítmica...”

Al salir por la puerta dejó suspendido en el aire los aromas frutales del almendro y suspiré profundamente ante lo efímero de la belleza, mas dejó otra cuestión en mi cabeza pues la chica era bella y misteriosa, es cierto, pero conducía en su mano algo que me intrigaba fuertemente.

Me levanté y me conduje hasta la mesa veinticinco de forma tranquila y sosegada, el aire conservaba los efluvios adolescentes de la joven mezclados con la hierbabuena y el almendro... “la belleza que se resiste a dormirse en el cerebro”, pensé.

Llegué a la mesa e intenté recordar quién se solía sentar en aquel lugar y nadie venía a mi cabeza, observé los papeles que sobre la mesa descansaban y nada me indicaba nada del desconocido personaje: un bolígrafo de acero a la derecha, unos folios en blanco y otros escritos en azul y con marcas rojas en el mismo. Un libro de filosofía, en alemán, y otro más pequeño de álgebra en inglés. Una pequeña tarjeta con la tabla de elementos químicos y una poesía escrita en la esquina derecha, casi al borde de la mesa.

Miré a mi alrededor por si alguien me observaba, me rasqué la cabeza al observar que nadie me miraba... Aquello era un galimatías, la expresión de un hombre caótico o un reto preparado para mí. Intenté leer lo que estaba escrito en el folio..., parecía griego.

  • ¡Anda ya! - Sorprendido, intenté leer los versos escritos en la esquina de la mesa.


Abre sus ojos...”



  • ¿Pe... pero esto qué es?. - La segunda estrofa del poema que acababa de recordar... “¿Quién podía saber mis pensamientos más ocultos?”

Corrí hasta mi mesa, encendí el ordenador y busqué la rima de Bécquer. Allí, entre tanto galimatías, había un mensaje para mí.

  • Ah, aquí está... La Rima XXXIV... - Leí y releí el poema, nada descubrí.

Regresé a grandes zancadas a la mesa veinticinco y abrí la caja con cuidado de poner las cosas como estaban, en cualquier caso. Se cayó de mis manos la foto que contenía en su interior, resbaló hasta el pie de la mesa contigua, la volteé... Mi imagen, sentado en mi mesa de vigilante, mirando hacia la chica de rojo aparecía ante mis ojos de forma llamativa. “¿Cómo pudo entregar esta foto la chica, si ha sido tomada mientras ella llevaba la caja hasta este sitio?”

Giré la cabeza nuevamente a un lado y luego al otro, nada parecía extraño; la hora de cerrar se acercaba y los pocos estudiantes e investigadores que quedaban recogían sus cosas y tomaban el camino de salida. Miré la foto repetidas veces y descubrí que había sido tomada desde la mesa 34, la misma mesa que el número de la Rima en que había pensado a causa de unos efluvios juveniles que se habían colado en mi nariz deteniendo el tiempo.

Me acerqué sigiloso hasta esa mesa por detrás, allí había alguien escribiendo en un ordenador. Me aproximé hasta el límite de lo razonable e intenté leer lo que ponía, en ese momento escribía...

...intenté leer lo que ponía, en ese momento escribía...”

  • Pero, ¿cómo?, ¡no puede ser! - nada más decirlo aparecía escrito en el ordenador lo mismo que decía en alto.... El tipo se giró para verme la cara...
  • Hombre, vigilante, ¿cómo está? Me alegro de verle la cara porque... ¿sabe usted? ¡No sabía cómo describirlo!. Pensé en ponerle bigote, mayorcete y gordito... Pero eso le haría un viejo verde y usted no es un viejo verde, es tan solo un romántico empedernido que vio hoy un poco de luz en su rutinaria vida, ¿no es así?
  • Usted dirá – le contesté – yo no pienso más que lo que usted me diga que piense...
  • Hombre de Dios, pero yo le quiero libre... ¡libre!... ¿Me entiende?
  • Sí, sí y así soy porque usted lo quiere. Si me hubiera escrito esclavo, lo sería. ¿No ve usted que jamás he salido de esta sala de estudio?.... Nunca, ¿lo sabía?
  • Es que usted, es tan solo un personaje de un microrrelato. Ya me gustaría a mí que fuera un personaje de una novela, sin embargo las editoriales... No quieren, ¿se da cuenta?... El dinero y el tiempo, ¡usted no tiene ese problema! En fin, ya seguiremos la charla, dese cuenta que ahora tengo que limitar su historia a trescientas palabras... Y se salva usted, amigo... ¡Porque había pensado en matarle!
  • Gracias, gracias... No solo por darme la vida, sino por haberme permitido ver a la mujer más bella del mundo.
  • De nada amigo – Me despedí triste de mi creador, ¡oh mi creador!... Regresé a la mesa nuevamente y me senté... porque yo jamás saldré de esta sala de estudio, de este breve relato. Y seguí leyendo la Rima XXXIV

"¿Que es estúpida?... ¡Bah! Mientras callando
guarde oscuro el enigma,
siempre valdrá, a mi ver, lo que ella calla
más que lo que cualquiera otra me diga.”




Tal y como dice el relato, me puse manos a la obra para adaptar este relato al número de palabras exigidos por el concurso y, al final resultó este otro relato bien diferente. No fue fácil, pues iba notando cómo, a cada recorte, el relato perdía vida, frescura, gracia. Y con ésto el personaje principal perdía entidad, total... ¡un ejercicio nada recomendable!

Este fue el resultado:



EL VIGILANTE DE LA SALA DE ESTUDIOS V4

La sala permanecía como suspendida. Recogí las fichas que se habían caído, un intenso olor a hierbabuena alcanzó el lugar donde me encontraba; una mujer de rojo, fiel expresión de la belleza, repiqueteaba con sus tacones a lo largo del pasillo. Se detuvo en la mesa veinticinco para dejar un pequeño paquete. Al regresar me fijé en su rostro y recordé ciertos versos de Bécquer:

Cruza callada, y son sus movimientos
silenciosa armonía;
suenan sus pasos, y al sonar, recuerdan
del himno alado la cadencia rítmica...”

Me acerqué a esa mesa cuando salió, el aire conservaba su fragancia... “la belleza se resiste”, pensé. No recordaba quién se sentaba allí, tan solo vi letras griegas; un libro de filosofía, en alemán, y otro de álgebra, en inglés; una pequeña tabla periódica y una poesía en la esquina derecha. Aquello era viva expresión del caos... y leí el poema.

Abre sus ojos...”

Era la segunda estrofa de las Rimas... “¿Quién conocía mis propios pensamientos?” Abrí la caja y volteé una foto... ¡Era yo mientras miraba la chica de rojo!... “¿Cómo pudo entregar ella esta foto?” Descubrí que había sido tomada desde la mesa 34, el mismo número de la Rima. Me acerqué sigiloso, alguien escribía en un ordenador y leí por encima...

...y leí por encima...”

  • ¡Ah, es usted!, - me dijo – quería conocerle... Al final, ¡otro romántico empedernido!... Puede irse.
  • ¡Quiero ser libre! - Musité
  • Oh claro, pero usted es un personaje de un pequeño relato, compréndalo
    Me senté en mi silla y seguí leyendo a Bécquer
...¿Que es estúpida?... ¡Bah! Mientras callando
guarde oscuro el enigma,
siempre valdrá, a mi ver, lo que ella calla
más que lo que cualquiera otra me diga.”

Y así es”

FIN


El estilo, el perfil del relato, la capacidad de sorpresa... todo queda recortado cuando eliminamos caracteres de una historia inicial, hay que ser un maestro para recortar y sacar ganancia a mi entender y, si no, a las pruebas me remito. De un relato romántico, al acomodarlo al tamaño exigido, perdemos el romanticismo.

miércoles, 22 de julio de 2015

Dentro del Pozo - Un cuento en medio de la novela

El Gato Ismael y la Gata Taciturna 

El inconsciente. El nivel de resistencia de Jacin

Una vez que tienes clara la novela, la estructura, el desarrollo y el final trepidante con dosis de sorpresa, hay que escribirla. Una vez escrita, hay que leerla, entonces - más allá de las correcciones estilísticas, ortográficas y demás - debes valorarla, sopesarla y ver qué le falta, qué le sobra, qué necesita.

Si la sometes a valoración a un entorno cercano te darán su idea aproximada. Unos te dirán que le falta algo romántico, otros que algo divertido, los menos te echarán un rollo ente filosófico y estilístico que te dejará sumido en la más profunda de las incertidumbres preguntándote en frente del espejo, ¿pero qué he hecho?

Entonces, debes sosegarte porque si la opinión es positiva es que vas por buen camino solo falta recopilar las opiniones interesantes y llevarlas a la práctica a tu modo.

A mi novela le faltaba algo para cambiar de tercio, algo que explicara las razones profundas del asunto - pero esto no lo voy a desvelar aquí y ahora; que para eso he escrito la novela, para que lo descubras tú -. Me puse manos a la obra y escribí un cuento que enlacé con el personaje en un momento determinado de su vida.


Este cuento hablará en todo momento de las razones últimas del ser humano, del inconsciente, aquello que reprime el personaje de forma deliberada pero que está en todos los elementos de su vida como un pozo de donde beber cuando ya no queda otro lugar, un pozo que debe tener sentido, que debe tener siempre agua, contenido, porque constituye el último recurso de nuestra supervivencia entre lo real y lo onírico.


El Gato Ismael y la Gata Taciturna (Fragmento)

Ismael era un precioso gato negro que vagaba por la ciudad burlándose de todos y metiéndose en líos de forma permanente, saltaba de barrio en barrio sin lugar donde descansar. Le gustaba dormir bajo los puentes y levantarse muy de mañana transitando por el puerto en busca de algo que llevarse a la boca.

Ismael se las sabía todas, engañaba a los demás gatos ocupando siempre el mejor lugar para recibir los restos del pescado que no se vendía en la lonja del pueblo. Era zalamero y burlón, zalamero con quien le daba de comer y burlón con los demás gatos que competían por el mejor bocado a la puerta de la lonja.

Con esa actitud se ganaba el cariño de los trabajadores y pescadores que transitaban por el puerto y la enemistad manifiesta de todos y cada uno de los gatos que le hacían compañía. A Ismael le daba igual esas dos situaciones pues él era un gato solitario que iba y venía sin dar cuentas a nadie. Pero, claro, eso de comer era otro cantar. "Comer es lo más importante que hacemos cada día", repetía cada vez que alguien le reprochaba su forma de actuar.




Con esa actitud parecía que se justificaba ante su conciencia y las intenciones de los demás, pues - no en vano - los demás gatos deseaban, como él, el mejor bocado. Por lo tanto, Ismael pensaba que nada tenían que reprocharle si él conseguía siempre lo que los demás querían conseguir antes que él, pero igual que él, al fin y al cabo.

Después de comer en la lonja, se retiraba siempre satisfecho a otro barrio para evitar persecuciones, acosos y acusaciones de los demás gatos. Ismael se iba siempre ronroneando feliz y encorvando su cuerpo como un acordeón mientras miraba a los demás gatos hambrientos por encima del hombro. Si alguno se acercaba con malos modos le miraba displicente, daba un salto y se dirigía hacia el puerto sin sobresaltos de ninguna clase.

Cierto día, sucedió que llegó a la ciudad una banda de gatos pandilleros procedentes de otra lejana ciudad, y entre ellos, se encontraba una gata de nombre Taciturna que dominaba al conjunto de los gatos pandilleros.

(...)



El cuento seguirá con la relación entre Taciturna e Ismael y se adentrará en los pactos sellados en las lúgubres calles ocultas de los ojos de la gente. Un mundo oscuro donde nada es igual que el mundo visible para la mayoría; allí el exitoso mundo de la belleza de un gato persa contoneándose en busca del pescado de la lonja queda en un segundo plano, en el lugar de los pactos cerrados y pagados a alto precio.

Los cuentos son esas historias que contamos, primero a nuestros hijos, para entretenerles mientras les enseñamos a leer. Luego aprendemos que les hemos enseñado algo más, los arquetipos - por ejemplo -, y más tarde leemos otros cuentos en que esos arquetipos se distorsionan hasta hacerlos divertidos o terribles.

Los cuentos quedan grabados en nuestro inconsciente con la marca de un sello indeleble. Allí donde tenemos nuestro referente personal y nuestro yo oculto.



Este es el fragmento con el que comienza el cuento, si quieres saber qué tiene que ver con la vida de Jacin, puedes adquirirlo en www.amazon.es poniendo en el buscador Dentro del Pozo. Si quieres ver más novelas del concurso, puedes buscar Concurso Indie 2015 en tiendas Kindle.